Un golpe contra el pueblo
Adriana Guzmán traza un balance del gobierno del MAS en Bolivia, su relación con los sectores populares y las condiciones que determinaron su debilidad ante la afrenta derechista. Los sucesos del 10 de noviembre, sostiene, no fueron solo una maniobra contra un presidente: fueron un golpe contra el pueblo.

Adriana Guzmán es integrante del Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia y Feministas de Abya Yala.
Aymara y feminista comunitaria antipatriarcal, Adriana Guzmán es una voz clave para leer de manera situada el convulso escenario político boliviano. Fue una de las más tempranas y decididas voces en caracterizar los eventos del 10 de noviembre de 2019 como un golpe de Estado racista y oligárquico enfatizando que, antes que un golpe contra el gobierno de Evo Morales, se trataba de un golpe contra el pueblo.
En la presente entrevista, además de ensayar un balance sobre la experiencia del gobierno del Movimiento al Socialismo, nos ayuda a caracterizar al gobierno interino de Jeanine Áñez y los sectores que lo sostienen. Y plantea, además, los escenarios posibles que se abren ante las — aún inciertas — elecciones presidenciales del próximo 18 de octubre y las tareas que tiene por delante el movimiento social para emprender un camino de recomposición de su potencia antiolgárquica, anticolonial, feminista y plurinacional.
Karina Nohales
Nos gustaría que nos cuentes qué balance se puede hacer del gobierno del MAS. Después de todos estos años, ¿cuáles son, en tu opinión, las fortalezas y debilidades que ha tenido esta larga experiencia?
Adriana Guzmán