La revolución desarmada
La posibilidad de que los Cordones Industriales reaccionen a las maniobras militares y se lancen al combate en defensa de la revolución representó uno de los mayores temores para los golpistas chilenos. Pero tal respuesta nunca llegó.

Chilean workers on the streets in the early 1970s.
En Chile, como en otras latitudes, la célebre frase de Carl von Clausewitz según la cual «la guerra es la continuación de la política por otros medios» parece verificarse. Como lo subraya la historiadora María Angélica Illanes: «El tema de la historia de la Unidad Popular y de los cordones industriales debiera ser, más bien, el de la no-insurreccionalidad armada de la vía chilena. Tema que en realidad constituye la gran pregunta sobre la historia del movimiento obrero en Chile».
Comprender el fin del poder popular implica entonces, interesarse en la ofensiva que llevó a cabo la oposición, las Fuerzas Armadas y los grupos paramilitares durante los últimos meses de la UP, pero también en los preparativos de la izquierda y de los Cordones Industriales para enfrentarlos.
«Si a Ud. le sobra una mano, amárrele los cordones a Allende»
Como lo subraya la sociología de los movimientos revolucionarios, «a las imágenes y a los símbolos revolucionarios, la contrarrevolución responderá con contraimágenes y contrasímbolos. Presentará la revolución inminente, o en curso, bajo rasgos amenazadores y sangrientos; describirá las consecuencias nefastas; denunciará a los ‘agitadores’, ‘provocadores’, ‘revolucionarios utópicos’ o ‘revolucionarios profesionales’, etc. El lenguaje y el simbolismo de la contrarrevolución no son menos ricos que los de la revolución».